sábado, 17 de enero de 2009

Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (2)



Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico






4 -- EVOLUCIONISMO Y FILOSOFIA


a ingenuidad geométrica de algunos "científicos" llega al absurdo de imaginar que el evolucionismo darwiniano es un posicionamiento puramente científico, sin ninguna relación con la historia, con la filosofía o con la religión. Ellos imaginan que el evolucionismo surgió apenas, y tan sólo, de los estudios científicos de Darwin y de sus seguidores, todos herméticamente aislados en sus laboratorios, profilácticamente preservados de cualquier contagio metafísico o teológico.

Separando, de este modo, el darwinismo de su contexto histórico y cultural, quedan imposibilitados de tener verdadera comprensión del problema y de su significado histórico.

En verdad, el evolucionismo es un capítulo injertado en la Historia de la Filosofía y en la Historia de la Religión, el Occidente. Sólo puede ser verdaderamente entendido en su contexto cultural.

“(...) el pensamiento evolucionista de Darwin no era una simple hipótesis científica que ocurrió para combatir ideas religiosas admitidas en ciertas cuestiones de hecho. Era, antes, el producto y, una parte esencial, de una Weltanschauung -- una visión del mundo -- próximamente ligada a la producción de la revolución industrial y a las revoluciones políticas, principalmente a la Revolución Francesa, estos grandes acontecimientos históricos desarrollados entre los años 1776 y 1848”. (Howard E. Gruber, op. cit. p. 47). Por tanto, el darwinismo sólo puede ser entendido como parte de una “visión del mundo” -- de una Weltanschauung -- y de una Weltanschauung revolucionaria. El propio Darwin, en su Autobiografía confiesa que fue al leer una obra de Malthus sobre población que tuvo la idea de la selección natural, a través de la lucha por la sobrevivencia, la cual haría ser eliminado siempre el más débil.

Stephan Jay Gould, defensor de un evolucionismo reformado, citando los últimos estudios de Howard E. Gruber y Silvan S. Schweber sobre la vida de Darwin muestra como o fundador del evolucionismo moderno no se fundamentó en la biología para establecer su teoría. "Al leer la narración pormenorizada de Schweber de los momentos que precedieron a la formulación de la teoría de la selección natural por Darwin, fui particularmente tocado por la ausencia de influencias decisivas a partir de su propio campo, la biología. Los precursores inmediatos fueron un científico social [Comte], un economista [Adam Smith] y un estadístico [Adolph Quetelet]" (S. Jay Gould, El pulgar del Panda, p.55). Jay Gould dice que a obra de Schweber demuestra que "las piezas finales [de la teoría de la evolución de Darwin] no surgieron a partir de nuevos hechos de la historia natural, sino de las incursiones intelectuales de Darwin en campos distantes. Al leer una extensa revisión del "Cours de Philosophie positive -- el trabajo más famoso del filósofo [Sic!] y científico natural [Sic!] Augusto Comte -- Darwin quedó particularmente impresionado con la insistencia del autor en que una teoría adecuada debe ser profética [Sic!] y, en lo mínimo, potencialmente cuantitativa" ( S. Jay Gould, O pulgar del panda, p. 55)

"De hecho, acredito que la teoría de la selección natural debería ser vista como una analogía ampliada - si consciente o inconsciente de la parte de Darwin, no se -- a la economía del laisez-faire, de Adam Smith" (Jay Gould, op. cit. p. 55).

Y más: "La teoría de la selección natural constituye una transferencia creativa, para la biología, del argumento básico de Adam Smith a favor de una economía racional: el equilibrio y el orden de la naturaleza no surgen de un control externo más elevado (divino) o de la existencia de leyes operando directamente sobre el todo, sino a partir de la lucha entre individuos por sus propios beneficios (en términos modernos, por la transmisión de sus genes a generaciones futuras a través del éxito diferencial en la reproducción). (Jay Gould, op. cit. p. 56).

Jay Gould procura minimizar la sorpresa -- o el espanto generado por su afirmación -- de que la teoría de la evolución no se fundamentó, inicialmente, en descubrimientos biológicos, diciendo: "Muchas personas se sienten perturbadas al oír un argumento tal: no compromete la integridad de la ciencia el hecho de algunas de sus conclusiones primarias se originasen, por analogías, de la política y de la cultura contemporáneas, en vez de basarse en los datos de la propia disciplina " (Jay Gould, op. cit. p. 56). Tales hechos son comprometedores, sí, en la medida en que el evolucionismo ha sido sistemáticamente presentado como una teoría puramente científica y biológica, cuando, en la verdad, no es.

5 - DARWINISMO y MARXISMO

Si la teoría de la evolución darwinista tuvo origen en lecturas filosóficas y económicas de Darwin, sus efectos sólo podrían agradar al materialismo marxista. En efecto, "Marx fue un grande admirador de Darwin" (Jay Gould, op. cit. p.57).

“Cuando el ”Origen de las especies” apareció, Marx y Engels, estos apóstoles del mundo como flujo, lo saludaron con entusiasmo. En 1860, Marx escribió para Engels: “Aun que desarrollado en crudo estilo inglés, este es el libro que contiene la base de nuestras percepciones en Historia Natural" (Howard E. Gruber, Darwin on Man, The University Chicago Pres1981, p.71).

Marx escribió: "Es notable como Darwin reconoce, entre animales y plantas, su sociedad inglesa, con las divisiones de trabajo, la competencia, la apertura de nuevos mercados, la "invención" y la malthusiana "lucha por la sobrevivencia".

Es el bellum omnium contra omnes (la guerra de todos contra todos) de Hobbes" (Marx, apud Jay Gould, op. cit. p.56-57) y con la eliminación del más débil. Por tanto, justificando la ley del más fuerte, para la vida humana. No hay duda entonces de que la doctrina evolucionista es una doctrina capitalista...apreciada, ayer, por Marx, hoy, por los marxistas. Marx quiso hasta dedicar el segundo volumen de "Das Kapital" a Darwin, tanto lo admiraba.

Fue Darwin quien pidió a Marx que no lo hiciera (Cfr. H. E. Gruber, op. cit., p. 72 y Gérard Bonnot, Lo que quedó del darwinismo, entrevista con Jacques Ruffié, autor del libro Traité du Vivant, in O Estado de São Paulo, 9 de mayo de 1982). Pierre Thuillier, en su libro Darwin et Cie. descubre el ideólogo escondido en el científico: "El [Darwin] había decidido antes mismo de haber interpretado sus famosas observaciones, que debía formular una explicación global mecanicista". "Darwin era un militante del ateísmo y del materialismo que tomaba mucho cuidado en esconder sus verdaderas motivaciones bajo las apariencias de un procedimiento científico riguroso. "Debo evitar mostrar a que punto creo en el materialismo, escribe”. (Artículo A noso origen: una antigua y apasionada discusión - L'Expres, in O Estado de São Paulo - Jornal de la Tarde, Cuaderno de lecturas, 13 de febrero de 1982).

Tal vez haya sido entonces para ocultar su activismo materialista y su ateísmo que Darwin no aceptó el homenaje de Marx con la dedicatoria de El Capital. Gilles Lapouge saca la misma conclusión a respecto de Darwin y de su obra: "Darwin desea hacer creer que es un esclavo de la ciencia (...) disimula que, en la realidad, partió de una ideología y organizó sus observaciones en el archivo teórico, ideológico que tenía en mente". (...) (...)"Debemos añadir lo siguiente: como toda gran ofensiva de la ciencia, la teoría de la evolución está doblemente envuelta en ideología. Por un lado, el propio Darwin confiesa que su visión materialista precedió a la coleta de los hechos. Por otro, porque hace cien años el darwinismo alimenta otras teorías, otras ideologías que extraen del darwinismo justificativas para su filosofía o metafísica". (G. Lapouge, Darwin y la evolución, artículo in Cultura, Suplemento de O Estado de São Paulo, año II nº. 95, 4 de abril de 1982).

Richard Dawkins, científico evolucionista intransigente, hizo una declaración que vale como una confesión. Dice que Darwin hizo posible al hombre ser un “ateo intelectualmente realizado” (Apud M. Behe, op. cit. p. 252). Otro célebre evolucionista, Richard Lewontin, confesó: “Nos quedamos del lado de la ciencia, a pesar del patente absurdo de algunas de sus construcciones, a pesar de su fracaso para cumplir muchas de sus extravagantes promesas en relación a la salud y a la vida, a pesar de la tolerancia de la comunidad científica en pro de teorías ciertamente no comprobadas, porque tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No es que los métodos y instituciones de la ciencia de algún modo nos compelen a aceptar una explicación material de los fenómenos del mundo, mas, al contrario, somos forzados por nuestra previa adhesión a la concepción materialista del universo a crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones materialistas, no importa cuan contradictorias, cuan engañosas y cuan mitificadas para los no iniciados. Además de eso, para nosotros el materialismo es absoluto; no podemos permitir que el 'pié Divino' entre por nuestra puerta." (New York Reviews of Books, 1987).

La estrecha ligación de evolucionismo con el marxismo es comprobada por lo que cuenta Monseñor O'Hara, Obispo de Yuanling, en la China. Conforme al testimonio de ese Prelado, cuando el llamado Ejército de Liberación comunista de Mao Tsé Tung entraba en una localidad, toda la población era constreñida a participar de un curso de propaganda y adoctrinamiento, y, la primera lección no era sobre la doctrina de Karl Marx, sino sobre el evolucionismo, intentándose convencer al pueblo de que el hombre vino del macaco. (Apud Patrick Troadec, L'Évolucionisme, apostilla francesa, p. 2).

Está claro, entonces, que el evolucionismo no tuvo origen científico sino ideológico y religioso. Por eso, el evolucionista Y. Dolage declaró: "ESTOY ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO QUE SE ES O NO TRANSFORMISTA, NO POR RAZONES SACADAS DE LA HISTORIA NATURAL, SINO EN RAZÓN DE SUS OPINIONES FILOSÓFICAS" (Apud Patrick TROADEC, L'Évolucionisme, p. 2).

El evolucionismo no nace de una investigación científica imparcial, sino de un ateísmo anterior que pretende, más que probar la evolución, negar que hubo un Creador. El evolucionismo es fruto necesario del ateísmo. Es lo que confiesan varios de sus paladines. Caullery, en su libro Le point de l'évolution, afirma, sin rodeos: "Sí, las especies actuales son estables, pero ellas ni siempre lo fueron, si no sería preciso recurrir a un Creador para explicar la aparición de los seres vivos. Ahora, el creacionismo es anti-científico. Por tanto, la transformación de las especies es un hecho" (Apud P. Troadec, op. cit. p.28).

6 - EVOLUCIONISMO Y NAZISMO

Entretanto conviene mostrar algo más: la ligación entre el evolucionismo de Darwin y otras criminales teorías racistas que lo adoptaron, principalmente la doctrina nazi. Es verdaderamente chocante verificar como las evidentes implicaciones racistas de las teorías de Darwin no son percibidas por los actuales defensores del evolucionismo, y cómo se niegan a admitir la evidencia, cuando esta les es mostrada. El comportamiento de ciertos darwinistas -- negando lo obvio - es muy semejante al de ciertos sectarios cuando son puestos frente a una contradicción de ellos con el propio texto bíblico, en el cual dicen basarse. Es actitud típica de fanatismo: negar la evidencia de los hechos, o negarse a sacar una conclusión obvia de un raciocinio cierto.

La doctrina darwinista sometía la evolución a la ley de la sobrevivencia del más apto. Las especies lucharían entre si, y las más débiles, o las menos aptas, perecerían. "La esencia del darwinismo reside en una única frase: la selección natural es la fuerza creadora principal del cambio evolutivo" (Jay Gould, op. cit. p.171). Más adelante analizaremos más a fondo este principio darwinista. Por ahora, queremos apenas retirar del él las evidentes implicaciones racistas en él incrustadas. Si es la victoria del más apto que garantiza la continuación de la evolución, es claro que esa ley universal debe ser aplicada también dentro de cada especie. Las varias razas de una especie también estarían sometidas a la ley de la sobrevivencia, y la raza más apta debería eliminar a las más débiles, para que la especie tenga más posibilidad de perfeccionarse y de sobrevivir. La teoría de Darwin presupone una desigualdad de las razas y una lucha entre ellas para eliminar las que serían inferiores. Alguien podría alegar no haber pruebas de que Darwin pensase así, y que habría repudiado el racismo. Lo que se discute no es a posible reacción de Darwin ante el nazismo, que acontecería muchas décadas después de su muerte. Lo que procuramos hacer ver es que el evolucionismo trae, en su vientre, las simientes de las leyes racistas de Hitler. "El propio Darwin (...) habla de razas humanas "inferiores" y cree, siguiendo la expresión de Thuillier, en la "existencia de una jerarquía absoluta de la humanidad" (L'Express, artículo A nossa origem: uma antiga e apaixonada discussão, in Jornal da Tarde - Cuaderno de Programas y Lecturas, 13 de febrero de 1982).

Dice Gilles Lapouge: "En verdad, Darwin trae en si buena parte de las teorías racistas, si bien que él haya sido completamente reacio a cualquier especie de racismo" "El darwinismo, hace un siglo, sirve de justificativa teórica a muchos pensamientos racistas y elitistas" (G. Lapouge, Darwin y la evolución, Cultura, nº 95, O Estado de São Paulo, 4 de abril de 1982).

El propio primo de Darwin -- Galton, que era biólogo -- propuso que la ciencia asumiese el papel que la naturaleza desempeña en la evolución, seleccionando los elementos más dotados. El quería que la sociedad, a través de la aplicación de métodos científicos, hiciera "con previsión, rapidez y benevolencia, aquello que la naturaleza hace ciega, lenta y sin piedad". (Apud G. Lapouge, art. cit.).

Galton ya proponía - con base en el darwinismo - los criminosos métodos nazis. "Otro caso ilustra los venenos camuflados en el seno del darwinismo. Es el de Konrad Lorenz, premio Nobel, y merecidamente considerado uno de los grandes etnólogos de la modernidad. Ahora, Lorenz, que apela constantemente a Darwin, fue un defensor de la selección artificial y de los ideales racistas bajo Hitler. En 1940, bien joven aún, publica un artículo increíble que habla de selección, de pureza racial y hasta mismo de eliminación de los seres moralmente inferiores (...) Pretende, justamente gracias al darwinismo, extender al hombre las leyes del reino animal, lo que haría de la biología la única verdadera ciencia del Hombre, una ciencia al mismo tiempo moral, política, etc."(G. Lapouge, art. cit.).

Otro ejemplo de darwinista racista, dado por Lapouge, es el de MacFarlane Burnett, que ganó un premio Nobel en 1960. El defiende la tesis de que los progresos de la medicina impiden a la naturaleza seleccionar las especies y los elementos, permitiendo la sobrevivencia de los débiles. También acusa al espíritu democrático de impedir la eliminación de los inferiores. Lapouge cita el siguiente texto de MacFarlane Burnett: "Podemos calcular, explica, que, desde la evolución de los primates hasta el final del periodo de los cazadores colectores, casi 90% de los descendientes generados morían antes de alcanzar la edad de la reproducción. al contrario, en las sociedades occidentales, los niños no mueren mucho más. Apenas 5% de los niños, una verdadera miseria, mueren. Esta súbita retracción de la función de trilla propia de la selección natural debe llevar a una acumulación de individuos que podemos llamar inferiores de acuerdo con las normas corrientes relativas a la salud, inteligencia y agresividad". (MacFarlane Buttler, apud G. Lapouge, art. cit.).

MacFarlane Buttler constatando que, "es probablemente imposible, hoy, utilizar un medio legal para matar visando la protección de una sociedad" Concluye que "El internado perpetuo, sea en una prisión, sea en un hospital" sería el medio más apropiado para impedir el crecimiento del número de individuos inferiores. (Cfr. G. Lapouge, art. cit.). Se sabe, también, que el eugenismo, bastante difundido en el inicio del siglo XX, debe soporte “científico” a los millares de esterilizaciones en masa, en Europa y Estados Unidos, entre locos, enfermos e indigentes. En total, fueron 375.000 esterilizaciones en Alemania nazi, y – pasmen – 30.000 en los Estados Unidos, entre 1927 y 1972 (Razón y revolución: Filosofía marxista y ciencia moderna; A. Woods & T. Grant, fundación F. Engels, 1995).

Uno de sus mayores abogados fue el conceptuado Ronald Fisher, científico inglés de fundamental importancia para las teorías seleccionadoras del inicio del siglo XX. Hasta parece una pesadilla! A que consecuencias absurdas conduce el darwinismo!

Por los frutos se conoce el árbol. Por las absurdas consecuencias, se comprende el error del principio. ¿Pero por qué no se divulgan ampliamente esas consecuencias, que manifiestan lo que estaba oculto en la simiente plantada por Darwin?

7 - EL EVOLUCIONISMO ACTUAL y las FILOSOFIAS DIALÉCTICAS

La selección natural, motor de la evolución, también tiene fundamento filosófico. Jay Gould muestra que Darwin, al aceptar los presupuestos filosóficos en su tiempo, adoptó el principio de que "natura non fac saltum", lo que lo llevó a afirmar que la evolución es lenta y pasa, de etapa en etapa, hasta la formación de una nueva especie. Ahora, es universalmente aceptado, hoy, que esto es falso, pues en el registro fósil no se encuentran vestigios de la evolución lenta. Cuanto más ella fuese lenta y cuanto más tiempo durase, más se encontrarían fósiles intermediarios entre dos especies. ¡Y eso no se da! Por eso, Jay Gould dice que necesitó recurrir a otro modelo filosófico para justificar la evolución repentina de una especie para otra, como la expone en su hipótesis de "evolución puntuada".

¿Y a qué filosofía recurrió Jay Gould? ¡A la filosofía dialéctica de Hegel y Marx! Veamos o que dice o líder del evolucionismo de nuestros días. "El registro fósil no ofrecía cualquier apoyo al cambio gradual: faunas enteras habían sido erradicadas durante intervalos de tiempo extremamente cortos. las nuevas especies aparecieron en el registro fósil casi siempre de manera abrupta, sin eslabones intermediarios a los antepasados en las rocas más viejas de la misma región" Jay Gould, El pulgar del panda, p. 161; el subrayado es nuestro).

"La extrema rareza de las formas de transición en el registro fósil permanece como "secreto del negocio" de la paleontología. Los árboles genealógicos que adornan nuestros manuales tienen datos apenas en las puntas y en los nudos de sus ramas; el resto, por más razonable que sea, es inferencia, y no evidencia de fósiles. Entre tanto, Darwin se aferró tanto al gradualismo, que comprometió toda su teoría (...) (Jay Gould, op. cit. p. 163).

"Si el gradualismo es más un producto del pensamiento occidental que un hecho de la naturaleza, entonces deberíamos considerar filosofías alternativas de cambio para ampliar nuestro universo de preconceptos constreñidores. En la Unión Soviética, por ejemplo, los científicos son entrenados en una filosofía del cambio muy diferente -- las denominadas "leyes dialécticas", reformuladas por Engels a partir de la filosofía de Hegel. Las leyes dialécticas son explícitamente puntuativas; hablan, por ejemplo, de la "transformación de la cantidad en cualidad". Eso puede parecer un poco sin sentido, pero sugiere que el cambio ocurre en saltos largos, que se siguen a una lenta acumulación de tensiones a las que un sistema resiste hasta alcanzar el punto de ruptura. Calienten el agua y ella acabará hirviendo. Opriman a los operarios cada vez más y provocarán la revolución. Elredge y yo quedamos fascinados al saber que muchos paleontólogos rusos defienden un modelo semejante a nuestro equilibrio puntuado"(Jay Gould, op. cit. p. 166).

Son muy importantes eses textos de Jay Gould por las confesiones que cuentan, además de comprobar la facilidad con que científicos de alto nivel pueden incurrir en errores filosóficos groseros. Por ejemplo, el agua calentada no "evoluciona" para vapor de agua. Vapor de agua continúa siendo substancialmente agua, en cuanto la evolución supone un cambio de especie, esto es, de forma substancial. y también no es verdad que la opresión creciente producirá necesariamente la revolución: los operarios fueron tremendamente oprimidos por el nazismo y por el comunismo estalinista, y no se revelaron. Por el contrario, muchos continuaron apoyando a Hitler y a Stalin hasta el fin. La masa ama a los tiranos y Nerón, Mao y Pol Pot fueron adorados... Como se ve, Jay Gould confiesa haber adoptado la dialéctica marxista como instrumento útil para confirmar sus tesis evolucionistas.

8 - EVOLUCIONISMO Y MISTICISMO GNÓSTICO

La confesión de Jay Gould de que sólo se salva el evolucionismo por la adopción de un modelo filosófico hegeliano y marxista, esto es, adoptando un pensamiento dialéctico, lanza, más aún, la doctrina evolucionista en la esfera de la Gnosis. En efecto, a Gnosis es esencialmente dialéctica. su primera ley es a de la igualdad dos contrarios.

Para la Gnosis, el Ser evoluciona constantemente porque seria constituido de principios contrarios e iguales. Además a dialéctica de Engels y Marx es derivada de Hegel. Este, a su vez, confesa que la heredó de Jacob Boehme, el cual se inspiró en la Cabala, que según Gerschom Scholem es la Gnosis judaica (Cfr. Gerschom Scholem, A Mística Judaica (Major Trends in Jewish Mysticism), Perspectiva, São Paulo, 1972, p.).

Dos fueron las fuentes de la filosofía dialéctica de Hegel, ambas de carácter gnóstico: Mestre Eckhart y Jacob Boehme. "Hegel fue adepto de Boehme desde su juventud, y varias veces lo elogió en sus obras y en sus cartas" (Ernst Benz, op. cit. p. 20). "Hegel descubrió la base de su interpretación idealista de la realidad en las especulaciones de Mestre Eckhart, en las cuales su amigo (el teósofo) Baader lo había iniciado"(E. Benz, op. cit. p. 14).

Nos cuenta Baader: "En Berlín, frecuentemente yo estaba en compañía de Hegel. un día, en 1824, yo le leí textos de Mestre Eckhart, del cual, hasta entonces, él conocía sólo de nombre. El quedó tan entusiasmado que dio, otro día, toda una conferencia sobre Mestre Eckhart delante de mí, y que terminó con estas palabras: "Da haben wir es ja, was wir wollen" "He ahí exactamente lo que queremos, he ahí el conjunto de nuestras ideas, de nuestras intenciones" (E. Benz, op. cit. p.12)

"Hegel introducido personalmente en las ideas de Mestre Eckhart por su amigo Baader, encontró en él a constatación y la confirmación de su propia filosofía del espíritu (...) él encontró en Mestre Eckhart la forma anticipada y mismo acabada de la especulación metafísica nueva de su tiempo" (E. Benz, op. cit. p.12). Mestre Eckhart y Jacob Boehme tenían una metafísica dialéctica que Hegel adoptó y que el marxismo siguió.

Jay Gould en los informa que la teoría del evolucionismo sólo puede ser salva por la dialéctica de Hegel y Marx. con esto él confirma que el evolucionismo sólo es aceptable y posible con una visión dialéctica y gnóstica del universo.

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