domingo, 14 de junio de 2009

Cultura inglesa de la muerte




dward Atkinson, de 75 años, envió fotos de un bebé abortado a Ruth May, directora del Hospital Queen Elizabeth de Kings Lynn en Norfolk, intentando llamar la atención de los directivos del hospital sobre el crimen abominable del aborto. A consecuencia de eso, Atkinson fue condenado sucesivamente por tres tribunales, entre enero y abril de este año, “por enviar literatura o material ofensivo”.

Atkinson fue denunciado a la policía por los directivos del hospital. La policía informó a la Fiscalía Pública que mandó arrestarlo. Como Atkinson está casi lisiado, con dificultades para caminar, cuando lo arrestaron prácticamente lo sacaron arrastrando de su casa y fue a parar a prisión hasta que su caso se trató en la corte. Además, el hospital de Norfolk lo borró de la lista espera para un posible transplante de cadera.

En la corte, la secretaria de Ruth May, Christine Rogers, dijo que ella se “trastornó” cuando abrió la carta de Atkinson que contenía el folleto en el cual se mostraba un bebé abortado; y el director de quejas y reclamos del Hospital, Karl Perryman declaró que: “Como padre de dos hijas, se había sentido totalmente perturbado”, por las imágenes que le habían mostrado.

“Está trastornando a todos”, dijo la directora del hospital refiriéndose al anciano: “Yo pienso que los miembros del National Health System, y particularmente en el Hospital «Queen Elizabeth», proveen un cuidado excelente a sus pacientes” (es decir: los niños no nacidos destripados, no son pacientes para aquellos médicos y enfermeras).

El último proceso a Atkinson fue en Swaffham por “enviar comunicaciones maliciosas”. La audiencia se atrasó una hora porque el acusado se negó a prestar juramento sobre la versión protestante de la Biblia —King James Bible—, y tuvieron que conseguir especialmente una versión católica del texto sagrado. Atkinson dijo que el propósito de enviar las imágenes de bebés abortados fue para “educar”, y agregó: “acepto que la documentación es altamente perturbadora. Es horrendo, monstruoso y enfermante, pero representa la verdad. Todos y cada uno de los que están en esta sala saben que el aborto es un asesinato, y nadie tiene el valor suficente para decirlo”. Al dictarle sentencia, el juez dijo: “Está claro que Ud. intentó golpear y tengo la certeza que su propósito fue causar ansiedad y angustia”.

Y así, por haber ejercido su derecho a la protección de los niños no nacidos:

- Atkinson, el 5 de abril de 2006, fue encarcelado por 28 días. Más un extra de otros 14 días de prisión por no pagar la multa de 650 libras impuesta en el 2002, por un “delito” similar.

- Del monto de su jubilación se le restaron automáticamente 500 libras de las 700 que fue condenado a pagar por las costas del juicio. Además se lo condenó a cinco años de prisión en suspenso por “conducta antisocial y alterar el orden”. El juez le dijo que “si desobedecía al tribunal enfrentaba cinco años de cárcel”, a lo que el anciano católico replicó: “Entonces Usted puede encerrarme ya, y tirar lejos la llave”.

A su vez, el hospital hizo pública la decisión formal de negarle todo tipo de tratamiento, de por vida, para cualquier enfermedad, aunque ésta sea mortal; y también lo sacó de la lista de espera para la cirugía de cadera que necesita. Para justificar su decisión el hospital hizo la siguiente declaración: “Nuestros abogados fueron consultados y su opinión fue que las acciones de este hombre contravinieron la política de Tolerancia Cero en casos de abuso y de conducta inaceptable hacia nuestros directivos”.

El 12 de mayo, “The Times” comentaba que la medida del hospital era equivalente a aplicar la eutanasia por creencias religiosas o ideas políticas.

ALGUNAS CONCLUSIONES

- La ley positiva intenta hacer olvidar que el aborto es un crimen abominable.

- No escatimemos esfuerzos para mostrar con imágenes lo que significa el aborto. Con acciones mal llamadas “positivas” —que no muestren el horror— no se consigue absolutamente nada, y el mal sigue avanzando.

- Intentar “quedar bien con todos” o “no quedar mal con nadie” es cobardía.

- Recordemos que la heroicidad para los católicos, en circunstancias como las actuales, es moralmente exigible.

Visto en Cabildo

Tomado de Noticias Globales

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