miércoles, 28 de enero de 2009

Evolucionismo: ¿Dogma científico o tesis teosófica? (6)


Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico





V - FÓSILES


1 - INTRODUCCIÓN


Para estudiar las formas primitivas de vida surgidas en el decorrer de la historia terrestre, los científicos recurren a los fósiles. En las rocas sedimentares pueden ser encontrados restos, o hasta indicios, de animales y de vegetales petrificados: son los fósiles. Es claro que la fosilización de un vegetal o de un animal exige condiciones especiales. Normalmente los seres orgánicos se descomponen, pero, sometidos a ciertas condiciones, pueden petrificarse. Los casos de fosilización son relativamente raros, y, encontrar ejemplares fósiles es bastante difícil.
Normalmente, cuanto más profundamente una camada de sedimentos se sitúa en la costra terrestre, más antiguos son los fósiles que se encuentran él. Pero puede haber excepciones a esta correspondencia entre profundidad de la roca y antigüedad, cuando se da un pliegue geológico que produzca una inversión de posición de las camadas geológicas.
La datación ya sea de los fósiles, ya sea de las camadas geológicas envuelve procesos muy complejos y su resultado es de precisión un tanto relativa. Evidentemente, cuanto más antigua la camada o el fósil, más imprecisa es su datación. Conociéndose la edad probable de una determinada camada geológica, se puede presumir que, normalmente, los fósiles en ella encontrados tienen su edad.
Evidentemente, en los primeros tiempos geológicos, la tierra no ofrecía condiciones ambientales propicias a la existencia de vida. Sólo después algunos billones de años, fue posible existir las condiciones ambientales necesarias para que seres vivos pudiesen existir. Se estima que la tierra tiene cerca de 4,5 billones de años y que la vida sólo habría surgido entre 5 y 3,5 millones de años atrás, lo que es un tiempo relativamente corto.
El tiempo geológico está dividido, para fines de estudio, en eras y periodos.
La Geología y la Paleontología presentan el siguiente cuadro de las eras geológicas.




2 - MICRO-ORGANISMOS


Los manuales escolares -- todos ellos evolucionistas primarios -- acostumbran presentar la aparición de los seres vivos en una secuencia que insinúa la verosimilitud de la evolución. Así, dicen que los primeros seres vivos de que se tiene noticia son seres unicelulares, después, habrían surgido los metazoarios, los animales de cuerpo blando, los animales de caparazón, los insectos, los vertebrados, los anfibios, los reptiles, las aves, los mamíferos, y, por fin, el hombre. Por qué la evolución habría parado en el hombre, no lo explican.
Esta secuencia causa la impresión de que las varias especies vinieron las unas de las otras, como si hubiese existido un único filón genético. Entretanto, la realidad es mucho más compleja.
Cuando se estudian los registros fósiles, lo que se encuentra es una gran multiplicidad filo-genética. Cada especie surge de modo repentino, sin nunca presentar antecedentes genéticos, y, muchas veces, desaparece también bruscamente; pluralidad de secuencias filo-genéticas indica entonces que los seres vivos no provienen unos de los otros. Cada especie surge de modo abrupto - sin antepasados conocidos -- vive durante un periodo relativamente extenso sin cambiar nunca en su forma esencial, y desaparece repentinamente, sin ligación genética con las especies posteriores a ella.
Este hecho es el gran tropiezo para la teoría evolucionista.
Si la aparición de nuevas especies vivas es un misterio para la Ciencia, la desaparición de algunas de ellas puede ser explicada por fenómenos cataclismicos -- como las orogenias -- que podrían haber aniquilado los seres vivos de una región o un continente.
Como vimos, se calcula que seres vivos podrían haber comenzado a existir, en la tierra, hace 3,5 billones de años. Se admite que los primeros seres vivos fueron micro-organismos unicelulares. Cómo aparecieron estos seres unicelulares y cómo habrían evolucionado para seres más complejos, continúa siendo un misterio.
Los metazoarios, que son los primeros seres vivos multi-celulares y complejos, surgen de modo repentino, y sin antecedentes claros, en los registros fósiles.
Paleontólogos canadienses descubrieron los fósiles más antiguos registrados hasta el presente. Son fósiles de seres de cerca de 2 metros, bastante complejos para los hallados hasta ahora (Narbonne, Guy M., James G. Gehling, Geology, vol. 31, n.1, de 2001, Life after snowball: The oldest complex Ediacaran fosils). Eso es una evidencia de que el registro fósil hasta el presente no muestra ni de lejos una escala creciente de complejidad. Como la teoría de la evolución permite todas las hipótesis, se supone ahora que la vida tenga un origen complejo.
Antes de ese reciente descubrimiento canadiense, los registros de los primeros indicios de vida, que datan del periodo Pré-Cambriano, son raros. En 1947, el geólogo australiano R.C. Spring encontró en Ediacara Hills, al sur de Australia, depósitos sedimentarios marinos con ricos ejemplares fósiles Pré-Cambrianos. Nuevas investigaciones, en el lugar, enriquecieron aún más el tesoro fósil encontrado. Actualmente, se clasificaron cerca de 600 especies diferentes provenientes de Edicara, datando del Pré-Cambriano. Allí fueron hallados animales marinos de cuerpo blando (Jellyfishes), corales blandos, pedazos de gusanos con cabezas solidamente escudadas, “plumas -- marinas”. Todos estos seres de cuerpo blando pertenecían, de modo general, al hilo de los celenterados. (Cfr. Martin F. Glaesner, “Pre-Cambryan Animals”, artículo en la revista Science).
Hay un hecho muy impresionante en los fósiles de Edicara: quedó comprobado que los fósiles celenterados de Edicara no son celenterados y equinodermos del mismo tipo que los del Cambriano. Por el contrario, son tan diferentes de ellos que no hay posibilidad de haber sido sus ancestros.
Repentinamente, en las camadas geológicas del Cambriano, aparece un número tan grande de fósiles de tan variados tipos -- inclusive con vertebrados -- que se habla de la “explosión de vida del Cambriano”. Si la teoría darwiniana fuese verdadera, se deberían encontrar fósiles predecesores de esta “explosión de vida cambriana”. Nada existe antes que pueda explicar el surgimiento de tan gran número de especies tan diversas y tan complejas. Y las especies encontradas y que sobrevivieron durante largos periodos geológicos nunca evidenciaron señales de evolución.
Inclusive hasta científicos insospechables de ser anti-evolucionistas confiesan que la aparición explosiva de nuevas especies en el Cambriano, sin ningún antepasado comprobado, “mayor misterio de la historia de la vida” (George Gaylord Simpson, apud D. T. Gish, op. cit. p. 56). El propio Elredge - uno de los fundadores de la teoría evolucionista del “equilibrio puntuado” --reconoce que la fauna de Edicara y la “explosión cambriana” constituyen un gran desafió para la Ciencia. Entiéndase, para el evolucionismo.
Elredge intenta solucionar este misterio diciendo que no se hallaron fósiles antecesores de la vida cambriana, porque los seres del Pré-Cambriano eran de cuerpo blando, lo que habría impedido la formación de fósiles. Ahora, si fuese así, no se habría podido conocer la existencia de los animales de cuerpo blando de eras geológicas pasadas.
Gish se espanta con esta disculpa desgarrada de Elredge, recordando que, si fueron hallados indicios de seres microscópico y de unicelulares, con mayor razón pueden ser encontradas señales de vida de animales de cuerpo blando del Pré-Cambriano, como además lo fueron, en Edicara, Entretanto, no fueron hallados, hasta hoy, los fósiles intermediarios entre los seres del Pré-Cambriano y los del Cambriano. En este punto también el evolucionismo darwinista o moderno carece de comprobación.



3 - LA APARICIÓN DE LOS INSECTOS


La aparición de los insectos es tan repentino cuanto la de los vertebrados: no hay especies anteriores de las cuales habrían evolucionado. Los primeros ejemplares de insectos fosilizados aparecen en las rocas del periodo Devoniano, mas es en el Carbonífero (especialmente en el sub-periodo Pensilvaniano) que aparecen en tan gran cantidad que esa época es llamada la edad de los insectos. Existen fósiles de libélulas de ese tiempo de 5 a 7 cm de largo. Las cucarachas que surgieron en el Carbonífero tenían ya el mismo aspecto desagradable que tienen hoy, conforme Duane Gish hace cuestión de recordar citando a Betty Fisher del Museo Americano de Historia natural (P. 61). La cucaracha ha producido el mismo asco desde hace 200.000.000 años. No evolucionó en todo ese enorme espacio de tiempo.
Los evolucionistas pretenden que los insectos voladores provinieron de insectos incapaces de volar. Entretanto, hasta hoy, jamás se encontró o espécimen intermediario entre los insectos no- alados y los alados. Sólo se encuentran fósiles de insectos alados o no alados. El semi-alado no existe.
Un caso reciente, de publicación en la revista Nature, divulgado a partir de un estudio realizado por el biólogo Michael Whiting, entre otros científicos, mostró que, “evolutivamente”, los insectos popularmente llamados “bicho-palo” habrían perdido y recuperado las alas por lo menos cuatro veces, en 50 millones de años (Whiting, M. F., Bradler, S., Maxwell, T.; Nature, jan/2003). Ahora bien, creer en eso es considerar que esos animales habrían tenido una “suerte” inmensa.



4 - INVERTEBRADOS Y VERTEBRADOS


Es también una afirmación sin base en la realidad la de que los animales vertebrados evolucionaron a partir de los invertebrados. No hay ninguna base fósil para la tesis evolucionista en este reino de la naturaleza. Conforme Ommanney hay un intervalo de 100.000.000 de años entre los primeros peces vertebrados y los más recientes invertebrados.
Los primeros seres semejantes a peces vertebrados -- los Agnata -- aparecieron en la era Paleozoica, durante el periodo Siluriano, esto es, hace cerca de 600.000.000 años atrás. Ningún antepasado fósil puede ser presentado como antepasado directo de esos especimenes vertebrados. Los Agnata aparecen - como todos los otros seres vivos - de modo abrupto, y no como efecto de una larga evolución.
En el pasado, algunos evolucionistas pretendieron que los peces con estructura cartilaginosa habrían dado origen a los peces con estructura ósea. Así, se dice que los Chondrichthyes habrían sido los ancestros intermediarios entre los peces con estructura ósea y los cartilaginosos. Pero pretendieron, según Romer, autor de la obra “Paleontología Vertebrada”, la investigación lleva a la conclusión opuesta a la pretendida por los evolucionistas: los tiburones habrían involucionado de una estructura ósea mayor a otra menor. El mismo Romer afirma que la aparición de los peces de estructura vertebrada en el registro fósil es dramáticamente brusca, sin ancestros aparentes. Dice: “El ancestro común de los varios grupos de peces de estructura ósea es desconocido" (apud Duane T. Gish, op cit p.68).
Todd, discutiendo el ORIGEN de los peces vertebrados observa que:
“Todas las tres subdivisiones de los peces vertebrados aparecen aproximadamente al mismo tiempo, en el registro fósil. Ellos eran ya morfológicamente largamente divergentes desde el punto de vista morfológico, y estaban pesadamente acorazados. ¿Cómo se originaron? O ¿qué les permitió divergir tan largamente? ¿Cómo todos consiguieron tener pesada coraza? ¿y por qué no hay traza de especies anteriores intermediarias?” (Todd, apud D. T. Gish, op. cit. p. 69).
¡Excelentes y embarazosas preguntas para los defensores de la teoría evolucionista!
Duane Gish, en su excelente libro en el que nos estamos basando, cita otro especialista en vida acuática, Errol White, que, a pesar de ser evolucionista afirma:
“Pero cualquiera sean las ideas que las autoridades tengan sobre el asunto, los peces pulmonares, como todos los grupos mayores que conozco, tienen su origen firmemente basado en nada... “. (Errol White, apud Duane T. Gish, op. cit. p. 68).
Por tanto, también para los peces, la teoría evolucionista no fue probada. Se funda en Nada.
Cuanto mayor es la autoridad de un científico en determinada ciencia biológica, más énfasis pone él al confesar la falta de fundamento de la teoría evolucionista.
Cuanto más se desciende en el nivel de autoridad, más énfasis y convicción -- para no usar el término fanatismo -- se encuentra en la defensa de la teoría evolucionista.



5 - LA TRANSICIÓN DE LOS PECES A LOS ANFIBIOS


Vimos, hasta ahora, que el evolucionismo, a cada paso del estudio de los fósiles, sólo ha encontrado problemas. Pero no les ha dado solución. Es lo que le aconteció, también, al investigar el paso de los invertebrados a los vertebrados. Aunque se hayan sugerido las más variadas soluciones para demostrar que los vertebrados vinieron de los invertebrados, ninguna terminó siendo comprobada. Se supuso que está transición se haya dado a través de animales “cordados”, esto es, de animales que hubiesen una especie de “notocuerda”. Entretanto, jamás tal hecho fue comprobado por medio de fósiles.
También el paso de los peces a anfibios encontró la misma imposibilidad. Aunque este paso hubiese requerido un largo espacio de tiempo, hasta hoy, no se encontró la conexión entre esas dos especies de animales.
Algunos autores han defendido la hipótesis de que el pez crossoptergiano habría originado el anfibio del género ichthyostega. Entre eses dos géneros, hay un enorme intervalo de tiempo que habría permitido la aparición de innumerables formas transicionales. Ellas, sin embargo, no existen. Ni en el Ichthyostega hay vestigios de aleta s de sus supuestos antepasados, ni en los Crossopterigianos hay formas incipientes de los futuros miembros de los anfibios ichthyostegas. En ningún pez se hallan elementos ligando las aletas a la estructura vertebral. Cuando aparecen pequeños huesillos estructurales de las aletas, son siempre muy pequeños, apenas ligados a los tejidos del pez, y nunca tiene una ligación ósea con la espina dorsal del pez, formando una estructura firme que le posibilitase el caminar.
Por el contrario, en los anfibios, la estructura ósea que liga los miembros a la columna vertebral es siempre muy fuerte y bien desarrollada. No fue jamás encontrado un fósil con estructura ósea intermediaria entre el pez y el anfibio.
Conforme al evolucionista Rommer, habrían sido las sequías -- comunes en el periodo Devoniano -- que obligaron a los peces a desarrollar pulmones al mismo tiempo que continuaban teniendo agallas, para poder vivir fuera del agua. Habría sido de estos animales intermediarios que habrían venido los anfibios actuales. Acontece que en las camadas devonianas no se encuentran fósiles que confirmen esa hipótesis de Rommer.
Los evolucionistas afirman que la transición del pez a anfibio habría ocurrido hace 70 millones de años atrás. Ahora, en 1939, fue pescado, en el litoral de África, un pez un Latíneria que es un pez crossoptergiano. Era exactamente igual al pez de 70 millones de años atrás; en todo ese tiempo, en vez de evolucionar para tornarse anfibio, continuó un Latínéria, contrariando las teorías que deseaban que hubiese evolucionado.



6 - DE LOS ANFIBIOS A LOS REPTILES y MAMÍFEROS


Tanto la transformación de un invertebrado en vertebrado, cuanto al cambio de un pez en anfibio, o la evolución de un reptil a ave requieren una verdadera revolución estructural y morfológica en el animal. Es evidente que tal revolución -- si ella existió -- tendría que haber dejado innumerables comprobaciones fósiles.
Los reptiles se distinguen de los anfibios especialmente por el huevo amniótico “amniote huevo”. Los mamíferos se distinguen de los reptiles por su anatomía y fisiología, su modo de reproducción, sangre caliente y no fría, posesión de diafragma que le permite respiración diversa, capacidad de chupar de los hijuelos y el tener pelos.
La sucesión anfibios-reptiles-mamíferos presenta problemas cronológicos insolubles para los evolucionistas, porque los ancestros de los mamíferos existieron antes que los propios reptiles.
En efecto, los evolucionistas aseveran que los predecesores de los reptiles fueron los Seymuria y Dialectes que existieron al inicio del periodo Permiano. Ellos admiten también que los antecesores de los mamíferos ya existían en el periodo Carbonífero (sub-periodo Pensylvaniano). De este modo, los antecesores de los mamíferos habrían existido antes que los reptiles, de los cuales tendrían que venir los mamíferos. La pretendida sucesión de la evolución no se encaja en la sucesión cronológica de los fósiles.
Por otro lado, algunos evolucionistas admiten que no fueron descubiertos los intermediarios de los 32 órdenes de mamíferos.
George Gaylord Simpson afirma:
“Esto es verdad para los treinta y dos ordenes de mamíferos... los primeros y más antiguos miembros de cada orden ya tienen los caracteres básicos de su orden, y en ningún caso es conocida una secuencia continúa aproximativa de un orden para otro. En muchos casos la ruptura es tan aguda y el intervalo es tan largo que el origen del orden es especulativo y muy disputado” (G. G. Simpson, tiempo and Mode in Evolution, Columbia Univ. Pres p. 105, apud Duane T. Gish, op. cit. p.78).



7 - EL PROBLEMA DE LOS MAMÍFEROS MARINOS


En los colegios brasileros, se ha hablado mucho del origen terrestre de las ballenas y de otros mamíferos marinos. Estos seres aparecen -- como todos los demás -- de modo repentino en los registros fósiles. No hay intermediarios fósiles entre las ballenas y demás mamíferos marinos y sus supuestos progenitores terrestres. Es lo que asegura E. C. Olson. (The Evolution of Life, apud Gish, op. cit. p. 78). Lo que es confirmado por A. S. Romer cuando dice a respecto de las ballenas y delfines: “Desconocemos sus antecedentes terrestres y no podemos estar seguros de su lugar de origen” (A. S. Romer, Vertebrate Paleontology, apud Gish, op. cit. p.79).
También E. H. Colbert, (Evolution of Vertebrates) afirma a respecto del origen de las ballenas: “Estos mamíferos tienen que haber tenido un origen antiguo porque no existen formas intermediarias entre las ballenas y los animales placentáceos del periodo Cretáceo, en el registro fósil. Como los murciélagos, las ballenas (...) aparecen repentinamente en el comienzo del periodo Terciario, completamente adaptadas por profundas modificaciones de la estructura básica mamífera para un modo de vida altamente especializado. En verdad, las ballenas están aún más aisladas que los murciélagos con relación a los demás mamíferos. Las ballenas permanecen absolutamente aisladas.” (Apud D. T. Gish, op. cit. pp. 80).



8 - LOS DEDOS DE LOS CABALLOS Y LA EVOLUCIÓN


Los evolucionistas, si no han procurado pedir a los caballos que les den una mano, a fin de probar la evolución, les han, por lo menos, pedido algunos dedos.
En efecto, casi todo el mundo oyó hablar de la famosa evolución del caballo primitivo -- que habría cuatro dedos -- para o caballo intermediario con tres dedos, hasta llegarse al caballo actual, cuyo casco es, en la realidad, la uña de un dedo muy desarrollado.
Aún que hubiese sido así, a transformación de una forma accidental -- a cambio de cuatro para tres, y para un dedo -- no significaría que el caballo habría evolucionado, pues en todos los casos el sujeto permaneció el mismo: el caballo. Si hubiese habido evolución, tendrían que admitirse tres sujetos distintos, lo que no acontece.
Todavía, cuando se estudia más seriamente la cuestión, se verifica que la historia fósil es bien diversa de la que se acostumbra a presentar en los libros estudiantiles.
Es lo que en los dicen J. B. Birdsell y G.G. Simpson. (Cfr. D.T. Gish op. cit. p. 82).
Duane T. Gish demuestra que la secuencia de los antepasados del caballo moderno, por el menos no que atañe a los fósiles suramericanos contraría la tesis de la evolución del caballo tal cual ella acostumbra ser presentada.
Así, los fósiles encontrados en la América del sur muestran que de hecho hubo seres del género equídeo, con cuatro, tres y un dedo. Entretanto, a secuencia histórica no es esa. El fósil más antiguo, de ese género, en la América del Sur, es el Diadiaphorus (con tres dedos) y el thoatherium (con un sólo dedo) eran contemporáneos ya en el periodo Mioceno. Acontece, sin embargo, que Macrauchenia (de cuatro dedos) sólo va a surgir mucho más tarde, en el Plioceno, cuando el Thoatherium (de un dedo sólo) ya estaba extinguido. Es la secuencia inversa de la presentada en los libros la que es verdadera! (Cfr. Gish, op. cit. pp. 83 y 84).
Se podría, aún así, argumentar que, de cualquier modo, hubo una secuencia evolutiva, si bien que diversa de la presentada en los manuales, y que la secuencia de los fósiles de la América del Norte, presentada por los manuales, es verdadera: el Hyracotherium (Eohippus) tenía cuatro dedos; el Merychippus tenía tres dedos; el Equus modernicen un sólo dedo.
El problema es que científicos insospechables contestan que el Eohippus fuese realmente caballo . H. Nilson afirma que el Eohippus no se asemeja al caballo! Para Nilson el Eohippus, tanto morfológicamente cuanto con relación al hábitat, se asemeja más al género Hyrax (H. Nilson, Synthetische Artbuilding, apud D. T. Gish, op. cit. p. 85).
Con esto concuerda también C. A. Kerkut (Implications of Evolution):
“En primer lugar, no está claro que el Hyracotherium (el Eohippus) sea el ancestro del caballo. Por eso Simpson (1945) afirma, ‘Matthew mostró y insistió que el Hyracotherium (incluyendo el Eohippus) es tan primitivo que definitivamente no es mucho más equídeo que el tapirídeo, rinocerontideo, etc. Pero es contumazmente colocado en la raíz del grupo equídeo" (Apud D. T. Gish. op. cit. p. 86). Y Kerkut concluye que “De algún modo, parece que el modelo de la evolución del caballo puede ser inclusive tan caótico cuanto aquel que Osborn propuso para la evolución de los Proboscídeos...” Apud Gish p. 86). Nada probado, por tanto.



9 - LOS ROEDORES


Los mamíferos roedores, siendo los mamíferos más prolíficos, o que tiene mayor número de especies y viviendo en habitats bien diversos, podrían fornecer más probablemente, mayor número de pruebas de la evolución. También con relación a ellos se repite el “ritornello”: no se tiene conocimiento de formas transicionales que hubiesen dado origen a los roedores.
Romer dice de ellos: “El ORIGEN de los roedores es oscuro (...) formas transicionales [relacionadas con ellos] no son conocidas” (Apud Gish op. cit. p. 87).



10 - SERES MAMÍFEROS y SERES ALADOS


Aunque los evolucionistas garantizan que los reptiles habrían dado origen a los mamíferos, la transición de un grupo para el otro continúa siendo un misterio. Y un misterio de “caer el mentón”, ya que una de las cuestiones no explicadas es a respecto del modo de juntura del mentón con el cráneo en los reptiles y en los mamíferos.
En los reptiles, el maxilar inferior es formado por seis huesos en cada lado de la cabeza, en cuanto que, en los mamíferos, el maxilar inferior es constituido por un hueso único. Además de eso, en los reptiles, la mandíbula se junta al cráneo por medio del “hueso cuadrado”, que no existe en los mamíferos. Los reptiles tienen un sólo hueso en el oído, en cuanto que los mamíferos tienen tres huesos en el oído: el estribo, el martillo y la bigornia. Existen, evidentemente, aún otras diferencias entre los reptiles y los mamíferos, pero tengamos en vista especialmente estas.
Los reptiles aparecieron, junto con los mamíferos-semejantes a los reptiles, en el periodo Carbonífero. Los mamíferos propiamente dichos surgieron, más tarde, en el Triásico, periodo en que desaparecieron los mamíferos-semejantes a reptiles.
Conviene observar, de paso, que la existencia de seres con características morfológicas comunes a dos géneros o especies diferentes no significa, de sí, que ella sea intermediaria entre esos dos géneros o especies. Así, el ornitorrinco (duck-bill platypus) tiene características de mamífero, de ave y de reptil. A primera vista, podría ser tenido como un animal intermediario, como un antecesor de los mamíferos que hubiese conservado aún características de ave y de reptil. Nada más falso, porque, es posterior al surgimiento de los mamíferos. El existe apenas hace 150 millones de años, en cuanto los mamíferos, siendo del Triásico tienen, por el menos, 200 millones de años.
Generalmente se dice que los intermediarios entre los reptiles y los mamíferos habrían sido animales como o Morganucodon y el Kuehneotherium. Estos eran dos pequeños seres que datan del Triásico. De ellos fueron hallados apenas fragmentos de huesos que no permiten conocer como, de hecho, era a juntura de sus mandíbulas a sus respectivos cráneos. Todo lo que de ellos se dice es mera suposición. Tanto el Morganucodon cuanto el Kuehneotherio tienen mandíbula típica de reptil con seis huesos en cada lado de la mandíbula. Ambos también presentan la junta de la mandíbula con el cráneo con hueso cuadrado, típico de los reptiles.
Conforme afirman los evolucionistas, estos dos animales tendrían mandíbula que se unía al cráneo de un modo intermediario entre los reptiles y los mamíferos, en cuanto que su oído habría también una estructura ósea intermedia. Lo que no explican los evolucionistas es -- si hubiese sido así -- cómo esos pobres animales conseguían comer en la fase de transición, y cómo sobrevivieron, habiéndose entonces tornado, por lo menos temporalmente, sordos.
Todos los fósiles de reptiles hasta hoy encontrados, todos, tienen apenas un único hueso en el oído. Jamás fue hallado un ser intermediario entre reptil y mamífero que poseyese dos huesos en el oído.
Otro gran misterio para los evolucionistas es la “desaparición” de los mamíferos por un largo periodo de 120.000.000 de años, periodo ese dominado por los llamados dinosaurios, por los grandes reptiles marinos y por los reptiles voladores. Esta “desaparición” de los mamíferos en el periodo Triásico permanece inexplicada. Durante 120 millones de años los fósiles de mamíferos prácticamente desaparecen, para, de repente, reaparecer en número enorme, con sus 32 diferentes ordenes plenamente constituidas y estables. Evidentemente, no pueden haber surgido en el Triásico, después, haberse extinguido, y finalmente reaparecido. Deben haber tenido una fuerte disminución numérica de sus miembros, motivada por razón que desconocemos, para después, cesada esa razón, multiplicarse nuevamente en grande número. Posiblemente esa relativa desaparición de los mamíferos en el Triásico se debió a la existencia de los grandes saurios predadores. Cuando estos desaparecieron -- por razón tan misteriosa cuanto a la de la “desaparición” de los mamíferos, estos últimos volvieron a multiplicarse.
Tratando de este hecho dice G. G. Simpson:
“El más intrigante evento en la historia de la vida en la tierra es el cambio del Mesozoico, la edad de los reptiles, a la edad de los mamíferos” (Apud D. T. Gish, op. cit. p. 95).



11 - EL ORIGEN DE LOS SERES ALADOS


La aparición de seres alados en los varios géneros de animales - insectos, reptiles, aves y mamíferos (murciélagos) -- si existiese la evolución, exigiría una verdadera revolución estructural en los seres no alados. Para que un ser no-alado pasase a ser capaz de volar no le bastaría, simplemente, desarrollar alas. Este habría tenido que cambiar sus huesos de pesados y llenos, para leves y huecos. Debería desarrollar un sistema muscular enteramente diverso, y revolucionar su sistema nervioso.
En cuanto esos cambios estuviesen ocurriendo, caminaría mal y no volaría aún. es esto lo que los evolucionistas entienden como adaptación al ambiente y como sobrevivencia del más apto. es evidente que este ser intermediario entre no alado y alado seria presa fácil dos sus predadores, pues ni andaría, ni volaría perfectamente: sería un alejado fácilmente destructible. Este es el más apto a sobrevivir: un alejado e impotente.
Es claro que también aquí los evolucionistas no disponen de ningún fósil de ser intermediario entre no alados y alados en cualquier género de animal.
E. C. Olson - que es evolucionista - afirma:
“En lo que se refiere al vuelo, por más lejos que se va en el pasado, hay algunos verdaderos grandes intervalos en el registro fósil “
E cuanto a los insectos, dice el mismo Olson:
“No hay casi nada para dar cualquier información acerca de la historia de la ORIGEN DEL vuelo no que se refiere a los insectos”.
Cuanto a los reptiles voladores, dice Olson:
‘Verdadero vuelo es registrado, entre los reptiles, por los pterosáurios en el periodo Jurásico. Aun que lo más primitivo de estos animales fuese menos especializado para volar del que los posteriores, no hay absolutamente ningún sinal de estadios intermediarios”.
Sobre los mamíferos alados, afirma Olson:
“La primera evidencia de vuelo en los mamíferos existe en murciélagos plenamente desarrollados, en el Eoceno” (Citas de Olson apud Gish, op. cit. pp. 103 y 104).
O caso de los reptiles alados es particularmente impresionante.
Gish, en el bien argumentado libro que hemos seguido y citado, muestra las diferencias estructurales enormes existentes entre el Saltoposuchus - tecodonte reptil que Romer considera ser el antepasado de los dinosaurios, de las aves y de los reptiles alados -- y el Rhamphorrhyncus, pteosaurio alado cuyo enorme cuarto dedo, sustentaba la membrana que le permitía volar.
El Pteranodon -- un animal del grupo de los pteosaurios -- tenía un dedo de más de 15 metros de extensión, y un inmenso pico desprovisto de dientes.
Entre el pterosáurio de dedo inmenso y el tecodonte, no existe ningún intermediario con dedo de tres, cuatro, seis, diez metros. No hay intermediario entre los dos.
A su vez, los murciélagos son tenidos como habiendo evolucionado de un mamífero insectívoro no-alado. En el murciélago, cuatro de sus cinco dedos son extremamente extensos para que puedan soportar sus membranas-asas. Si los evolucionistas estuviesen correctos en su hipótesis, el mamífero insectívoro que dio origen al murciélago tuvo que desarrollar -- por errores genéticos casuales recuérdese -- no sólo sus dedos inmensos, si no que también sus membranas, y, más aún -- y no poco -- su sistema de radar que le permite volar en las tinieblas. De esta evolución deberían existir innumerables fósiles comprobantes. Como siempre, no hay ningún fósil intermediario entre el insectívoro y el murciélago. Y Gish da la foto del fósil más antiguo de murciélago ya encontrado. Es un fósil de 50 millones de años. Y es igualito a un murciélago actual. También los murciélagos no evolucionaron. Quien sabe por qué les faltó la luz del darwinismo...



12 - ORIGEN DE LAS AVES


Es en este capítulo que los evolucionistas presentan su gran triunfo: el Archaeopteryx. Es un espécimen del cual fueron encontrados cinco ejemplares fósiles y una pluma, datando del periodo Jurásico, teniendo, por tanto, cerca de 150 millones de años. El Archaeoptéryx era considerado ave más antigua de que se tiene conocimiento.
Realmente, la Archaeoptérix es un animal bien extraño: parece ave, pico y dientes, y, si no hubiese plumas, parecería un reptil. Entretanto, sus plumas son diferentes de las plumas de las aves actualmente conocidas, pues el pedúnculo de las plumas corre simétricamente por el eje de ellas, lo que no le permitiría un vuelo perfecto. Las aves, para volar bien, necesitan tener plumas divididas asimétricamente por sus pedúnculos. La aerodinámica del vuelo correcto exige esto. Este aspecto extraño -- medio de ave, medio de reptil -- hizo de la Archaeoptéryx el ejemplar clásico de la pretensión de evolución gradual, hoy repelida por los evolucionistas del “equilibrio graduado” de Jay Gould y Elredge. El hecho de existir un animal con características de especies diferentes no significa, necesariamente, que sea un antecesor intermediario entre dos especies diferentes. Caso contrario se debería admitir que el ornitorrinco es antepasado de mamíferos y de los patos.
Ya Romer había afirmado que la Archaeoptéryx no podía ser considerada como la antecesora original de los pájaros. Pero, posteriormente a esta afirmación James Jensen descubrió restos de pájaros modernos en rocas del primitivo Jurásico!
Este descubrimiento derrumbaba a la Archaeoptérix como prueba de la evolución. Si había pájaros modernos en Jurásico -- contemporáneos de la Archaeoptéryx -- entonces ella no fue el eslabón intermediario de los pájaros! Lo que acaba con la exhibición de este pretendido triunfo darwinista.
Pero la búsqueda de un sensacional eslabón perdido entre reptiles y aves prosigue, y el desespero de obtenerse una prueba de la evolución es tal que llevó a otro fraude más.
Recientemente, el paleontólogo Tim Rowe lo desveló. Un fósil encontrado en China, divulgado como reportaje de capa de la revista National Geographic, fue desmentido por el paleontólogo americano Rowe. En el artículo “Forensic palaeontology: The Archaeoraptor forgery” (Nature, 410, 29/mar/2001), el autor demostró el fraude grosero de un fósil que supuestamente sería un eslabón perdido entre aves y reptiles, en un montaje de un esqueleto con partes de cuatro dinosaurios y de una ave. Fue el fin del Archaeoraptor.



13 - DINOSAURIOS


Se ha escrito mucho respecto de los dinosaurios, especialmente sobre su misteriosa e inexplicada repentina desaparición. Estos animales enormes -- el Brontosauro pesaba cerca de 80 toneladas -- constituyen un problema más para el evolucionismo, no por su desaparición, sino por su surgimiento. Si la evolución es verdadera, ¿de dónde y de qué animal vinieron esos gigantescos saurios? ¿Cómo no se tiene ninguna traza de su origen? y las trazas de sus antepasados debían ser bien respetables! Nada. Ellos entran en la historia de la vida sin antecedentes y sin sucesores. De ellos también se busca en vano el eslabón perdido. En verdad, están perdidos los defensores de la evolución.

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