jueves, 3 de marzo de 2011

La Universidad de Harvard vuelve a dar la razón a S.S. Benedicto XVI: los preservativos no combaten el SIDA






por Juan Francisco Jiménez Jacinto.



Tomado de Catolicidad





as evidencias científicas no dejan de avalar la línea propuesta por el Papa Benedicto XVI para acabar con el sida, en especial en África, un continente asolado por esta enfermedad de transmisión sexual. La última de las constataciones la ha proporcionado un estudio de la prestigiosa Universidad de Harvard que afirma que un comportamiento sexual responsable y la fidelidad al propio cónyuge han sido factores que han determinado un drástico descenso de la epidemia del sida en Zimbabue.
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Sectores de la comunidad internacional y de los mass media saltaron en protestas contra Benedicto XVI en 2009. El Santo Padre realizó un viaje pastoral al continente negro, en el avión que le llevó a Camerún afirmó que la postura de la Iglesia es que el problema del sida “no se puede resolver simplemente con la distribución de preservativos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”.

En 2009 Harvard ya dio la razón al obispo de Roma. En aquella ocasión, Edward Green, el máximo experto en sida de la universidad, afirmó que existe “una relación entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de Sida”. De esta forma el científico avaló las palabras del pontífice.

Las cifras hablan: más fidelidad, menos sida

Harvard vuelve a confirmar lo que no es un secreto aunque muchos quieran hacer oídos sordos. Lo explica en su última investigación Daniel Halperin, investigador del Departamento para la Salud Global y la Población de la Población de esa universidad estadounidense, que desde 1998 estudia las dinámicas sociales que provocan la difusión de las enfermedades de transmisión sexual en los países en vías de desarrollo, es decir, lo que más están golpeados por el flagelo del sida, según explica Zénit.

La tendencia de diez años es evidente: desde 1997 a 2007 el índice de infección entre la población adulta ha descendido del 29 al 16 por ciento. Tras su investigación, Halperin no tiene dudas: la repentina y clara disminución de la incidencia del sida ha avanzado con “la reducción de comportamientos arriesgados, como las relaciones fuera del matrimonio, con prostitutas y esporádicas”.

Halperin ha utilizado datos estadísticos y análisis sobre el terreno, como entrevistas y focus group, que le han permitido recoger testimonios entre personas que pertenecen a los grupos sociales más pobres.

El estudio, publicado en PloSMedicine.org, ha sido financiado por la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional, de la que ha sido consejero Halperin, y por el Fondo de las Naciones Unidas para la Población y el Desarrollo.

La Santa Sede lo valora positivamente

El diario vaticano L'Osservatore Romano valoró positivamente el estudio de Halperin al dar la noticia en su edición italiana del 26 de febrero: “Con este estudio –afirmaba el rotativo- Halperin promueve una seria y honesta reflexión sobre las políticas hasta ahora adoptadas por las principales agencias de lucha contra el sida en los países en vías de desarrollo".

Según el estudio, es evidente que el drástico cambio de comportamientos sexuales de la población de Zimbabue “ha recibido ayuda de programas de prevención en los medios de comunicación y de proyectos formativos promovidos por iglesias”.

Hace ya unos años Halperin se había preguntado cómo es posible que las políticas de prevención “más significativas hayan sido realizadas hasta ahora basándose en evidencias que resultan sumamente débiles”, es decir, la ineficacia de los preservativos.

Halperin concluye que es necesario “enseñar a evitar la promiscuidad y promover la fidelidad”, apoyando iniciativas que busquen construir en la sociedad afectada por el sida una nueva cultura. El propio Papa Benedicto XVI afirmó en una ocasión la necesidad de promover una "humanización de la sexualidad".


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